
Cortesía Xona bastarda
Percusión, risas, música, una fiesta casi familiar. La sensación de tranquilidad ha desaparecido, pero días festivos son siempre un buen pretexto para reunir a los vecinos del barrio y recuperar sensaciones, explotar la creatividad y contagiarnos por el mundo paralelo y esquizofrénico que es en ocasiones el teatro.
Este domingo 26 de marzo de 2011 el grupo de teatro "Xona Bastarda" llevó a cabo una celebración poco usual (pues no es algo que ocurra todos los días) en el Tingo. El grupo mostró, por medio de performance, pequeños episodios de una de sus obras teatrales, cada muestra contaba con música, trabajo corporal y poco texto.
Comunicar sin textos requiere tener un trabajo corporal más impecable, hacer una muestra de danza teatro es riesgoso, pues se debe tener en claro el por qué y para qué de los movimientos, claro que esta afirmación es cuestionable, pero si no hay un objetivo planteado, entonces el espectador no sentirá nada y no entenderá e incluso el mismo actor puede sentir el vacío insoportable después de la función.
En este caso, Xona Bastarda con la actuación de Camilo Orozco, propuso una puesta con movimientos rápidos, precisos y cuyo objetivo era claro, incluso el actor mantuvo una mirada firme que comunicaba tanto como su cuerpo.
La comunicación con el cuerpo es constante e inevitable, por eso un actor debe tomar en cuenta su corporeidad, indagar, descubrir cómo puede ayudar un movimiento en escena. El hacer por hacer no es criticable (opinan) pero es un riesgo puesto que se pierden actos que son más importantes en escena que un capricho del actor.

Después de los performance, un par de clowns argentinos decidieron romper la "ceremonia" que tiene el teatro he incitaron a que la gente cantara y se contagiara de su alegría con tinte negro. El clown es una rama que requiere gran creatividad y texto o comunicación no verbal trabajada, en este caso este par de "payasos" trabajaron con un lenguaje sencillo acompañado de música. Un acordión y una seudo guitarra cantaban, contaban, personalizaban historias medio macabras que de tanta risa, aplausos e improvisación (típica del clown) la gente olvidó a su compañera eterna: la vergüenza. Un gran acierto del teatro es permitir que los individuos se desinhiban y dejen que el ser surja, el clown es un medio para ser y no pretender ser.
El día del teatro se celebró como en familia, ya que Xona Bastarda prestó su casa y su teatro para acoger a niños y adultos con el fin de compartir un mismo amor: el arte.


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