19/07/2011

Un mundo laberinto


Algunos pueden pensar que el clown es una rama en la cual no se podría topar temas que no fueran abordados con seriedad o con su alto grado de complejidad filosófica. Pero en realidad sin pre establecer qué tipo de teatro puede abordar un tema, en especial la obra de Víctor Stivelman abriendo mundos habla sobre una ciudad laberinto de la cual no se podía escapar, un lugar donde los límites cada vez se hacen más y más pequeños.

El clown permite desarrollar un mundo en el cual, un objeto puede usarse de múltiples formas y la creatividad no tiene límites. Aunque en ocasiones parezca que el clown no es más que un infante jugando a ser grande, pues por lo visto conforme crecemos tenemos más miedo de mostrarnos y de desarrollar juegos, cuando lo lúdico y el juego se separaron, nos volvimos automáticos incapaces de crear.

La obra gira en torno a la posibilidad de traspasar los muros por medio de los sueños o a través de la muerte. El personaje es un tipo que intenta jugar en un mundo en el cual el mundo industrial, hipervigilado no permite el desarrollo de actividades alternativas a las pre establecidas.

Nuestro pequeño mundo tiene cada vez más límites territoriales, culturales, incluso lingüísticos, la única forma de trascender los límites por lo visto, es vivir en una especie de esquizofrenia (para ello existen múltiples alternativas), vivir como el Minotauro misántropo de Borges o morir.

En la obra de Stivelmen, el personaje tenía un hermoso girasol enjaulado quien era su mejor amigo y lo acompañaba en su sueño de libertad

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